Jugando a leer: inculcando el amor por los libros en pequeños

Publicado 17 abril, 2012 por Vanessa Puga

Ayer comentaba en mi Twitter que como mi hijo, un niño en edad preescolar, al crecer rodeado de libros se ha ido adentrando en el mundo de la lectura de una forma maravillosa. Puedo presumir, con todo el orgullo de mamá bibliófila, que es de los pocos de su grupo que ya está leyendo y que se sabe el abecedario sin titubeos.

Al hacer el comentario de lo natural que ha sido para mi pequeño el sumergirse en las letras, algunos de mis seguidores lanzaron la pregunta “¿Cómo lo hiciste?” Si bien ya había escrito previamente en Revista Kya! el cómo ir involucrando a los niños, la verdad es que ha sido todo un proceso y si bien a mí me ha funcionado tampoco digo que sea la última palabra en desarrollo de bibliofilia. Sin embargo, con mucho gusto comparto algunas ideas que he ido aplicando a lo largo de mi formación como madre.

  1. Ser lectora: Aclaremos un punto importante, no podemos pedir que nuestros hijos hagan nada que no les enseñemos con el ejemplo. Si ustedes, padres preocupados por inculcar la lectura en sus pequeños, no agarran un libro ni en defensa propia, está difícil que desde pequeños empiecen a querer leer. No digo que sea imposible, ojo, pero bajan las probabilidades de que desde infantes se interesen en los libros si ustedes, los papás y ejemplo, no sienten el mínimo interés.
  2. Dejar que los niños se acerquen a los libros: Hay quienes toman a los libros como objeto de culto. Y no dejan que los pequeños los manoseen. Yo sé, hay libros que son valiosos e irremplazables. Vale: esos se quedan lejos de las manitas curiosas. Pero si alejan los libros con un espantadísimo “NOOOO, niño SUELTA ESO” como si fuera un sacrilegio el que se acerquen, lo entenderán como algo malo. Además, hoy en día contamos con la gran ventaja de una enorme producción de libros infantiles. Algunos son verdaderas obras de arte y otros son como globos o juguetes de cartón que son aptos para cualquier manita tentona y curiosa.
  3. Darles su espacio a los niños y sus libros: Yo le puse su repisa en mi librero a mi pequeño. Ahí van acomodados todos sus libros y él sabe que son su responsabilidad y su tesoro. Ahí los acomoda, los toma cada que quiere (obviamente la repisa está a su alcance) y no tiene que pedir permiso para acercarse. Ya fuera sólo para observarlos o para pedir que le leamos, esos son sus libros, su espacio, su responsabilidad.
  4. Hacer viajes a las bibliotecas y a las librerías como si fuera tienda de dulces: La mamá de una amiga mía solía llevar tanto a mi amiga como a sus hermanos a la librería y les decía “Pueden llevarse el que quieran, pero sólo uno”. Era el gran tesoro, como el juguete prometido.  Mi amiga cuenta que su mamá jamás les negó llevarse un libro (aunque a la señora no le encantase el ejemplar seleccionado) y con la condición de sólo uno les daba la idea de que era algo fascinante y maravilloso. Se volvían objetos deseables. Yo igual he llevado a mi pequeño a librerías y lo dejo pasarse horas contemplando y curioseando como si de juguetería se tratara. También los viajes a la biblioteca y el procurar que ahí también deambulen como en juguetería fomenta ese deseo, esa curiosidad.
  5. Leerles en voz alta: Como ya menciono en el post de Revista Kya, a un pequeño lo enamoran por los oídos. Leer en voz alta es maravilloso, y se pueden hacer incluso rituales que fomenten la hora del cuento.
  6. Alterar los cuentos: Tras contar muchas veces el mismo cuento, se puede jugar con los pequeños a reinventar el cuento. Modernizarlo, modificar a los personajes que conocen, que ellos hagan las ilustraciones para la historia ¡todo se vale! Y entre más sabios sean los pequeños (ustedes cuenten mal a propósito una parte del cuento y dejen que el pequeño los corrija) más orgullosos e interesados se sienten por saberse historias.
  7. Contar con imágenes: Conseguir grandes libros con ilustraciones y preguntarle a los pequeños qué creen que pasa con sólo verlas es un gran juego. Mejor si acto seguido leen la página. Eso pica la curiosidad. Se van interesando en saber descifrar esas cosas garabateadas en las páginas que los adultos llamamos letras.
  8. Imanes de letras en el refrigerador: Mi pequeño tiene un montón de letras con imán que pega en el refrigerador. Con ellas jugamos horas y horas, primero a saber el nombre de la letra, luego el sonido que produce la letra. De ahí él empezó a tomar letras y mezclarlas “¿Qué dice, mami?” pregunta entusiasmado. Así le hice entender que sin vocales, las consonantes en español no nos dan mucho sentido.

Jugar, hacer de la lectura un juego, un mundo interesante, ha sido ante todo la clave. Y el que uno mismo como padre sea lector. Mi pequeño nos ha visto cargando libros de ida y de venida miles de veces. Confieso que uno de estos días los libros me sacarán de la casa. Para mi hijo es natural. ¿Qué tan natural es para los suyos?

Pero aún así, si no hay muchos  recursos para comprar libros hacer los propios es un gran ejercicio: contar cuentos, que los niños ilustren, para después armar como librito, así sea engrapado, es un gran juego. Y con eso salen los primeros libros. Así me hice yo muchos cuentos cuando era pequeña.

La constancia es la clave. Que sea algo tan natural como la hora de la comida, el ritual del baño o la ida a dormir.  Recuerden que “a la fuerza, ni los zapatos entran”. Entre más natural sea el ponerse a leer, como un juego más, mayor es la probabilidad de que se interesen desde pequeños y no sea una imposición. Hacer de la lectura un juego, y no una cosa sacra, es básico. Nada de poner libros en pedestales y ser serios: hacer voces, reír, toquetear los libros. Es un juguete más para sus pequeños. Más grandes comprenderán que son también llaves a mundos maravillosos. Sean pacientes, constantes, esperen y verán.

Ojalá me compartan sus propias experiencias. Yo seguiré compartiendo lo que vaya aprendiendo de la mano de mi mejor maestro, mi pequeño.

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2 comentarios el “Jugando a leer: inculcando el amor por los libros en pequeños

  • ¡Excelentes tips, muchas gracias!
    Inculcar la lectura en tus hijos me parece una monumental pero necesaria tarea. A mi jamás me lo inculcaron, sino que aprendí a leer por mi propia cuenta y como método de escape precisamente de las lecturas obligadas de la universidad. Ahora con muchos más años y menos prejuicios, disfruto de leer y lloro el tiempo perdido.
    Mi esposa y yo recién nos adentramos a esta aventura de ser padres, y esta ha sido una de las preguntas que ha acaparado buen tiempo de conversación. Nos encantaría sembrar en Diego (el retoño) un hábito que crezca y que luego se convierta en una decisión personal por los libros.
    Creo que puedo agregar como sugerencia adentrar a los pequeños en el mundo de los libros digitales (y por supuesto, adentrarse uno mismo). Desde un par de años atrás, nos hemos vuelto fanáticos de cargar el nook con nuestros libros y estamos pensando como involucrar más adelante a nuestro hijo en ese mundo. Nuestra niñez no fue como es la de estos tiempos, y tener acceso a la tecnología incluso puede proveer mejoras pedagógicas. No te cuento de mi experiencia, sino de mis ideas, ya vendrá el tiempo en el cuál lo pondré en práctica.
    Excelente post, y muchas gracias por tomarte el tiempo de responder a la inquietud. Saludos desde Guatemala.

    • Querido Fer:
      Nada qué agradecer, es un gusto para mí. Sí creo que es bueno adentrar a los niños de ahora en el mundo tecnológico, total, ya vienen con “chip incluido” y hay excelentes páginas de ideas y recursos para usar TIC’s de forma educativa (recomiendo revisar Eduteka y Educacontic).

      Sin embargo, creo que hay que enseñarles ambos mundos, porque es muy fácil para ellos preferir lo tecnológico (más movido y colorido) que lo analógico. Sí, es una ardua labor, pero créeme, no es imposible y resulta gratificante cuando cultivas los frutos. Me ha tomado casi 6 años con G, mi peque, y despertarme porque lo escucho uniendo sílabas para exprimirles el significado o porque llega a decirme ‘Mira lo que escribí’ y me enseña un ingenuo “Te Kiero Mami” no tiene precio. Ahorita no le corrijo mucho la ortografía para que no se aleje del camino de las letras.

      Pronto tendrás mucho qué compartir, ya verás :)

      Saludos desde México.

  • Me interesa tu opinión :)

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