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Todas las entradas para el mes de 27 abril 2012

Periodismo en Línea: #Taller de Periodismo Digital

Publicado 27 abril, 2012 por Vanessa Puga


 

Dentro de la oferta de talleres que lanzo, se incluye el de Periodismo Digital. Enfocado a todo aquel con las ganas de aprender el oficio del periodista, confundido por la instantaneidad que nos rige hoy en día con las redes sociales y el boom de noticias y reportajes que habitan en la red, surge la idea de hablar de lo que es Periodismo como tal y sus posibilidades ante el mundo del social media.

Un taller introductorio, como bosquejo a lo que es y las posibilidades que ofrece el Periodismo Digital, se conforma de 10 sesiones, de 2 horas cada una en un total de 5 semanas.  A lo largo de las sesiones se hablará de la nota, el reportaje, la entrevista y la crónica.

Por el momento sólo se abre un grupo, los días lunes y miércoles de 6:00 p.m. a 8:00 p.m. con un cupo mínimo de 6 personas y máximo de 16. Inicia el 7 de mayo. El costo por persona es de $950 e incluye el material de trabajo (antología de textos y cuaderno de trabajo).

Si desean participar deben estar conscientes de que como taller el trabajo realizado se expondrá ante los participantes para crítica, corrección y revisión, con el afán de aprender y mejorar sobre la marcha y con el trabajo en equipo. Al final del taller, los mejores trabajos serán recopilados en un blog para dar a conocer al público conocedor de la red 😉

Para inscripciones y mayores informes, pueden mandar correo a vanessa.pugav@gmail.com

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Escribir escribiendo: #Taller de Creación Literaria

Publicado 27 abril, 2012 por Vanessa Puga


 

Una servidora impartirá un Taller de Creación Literaria enfocado a la producción de cuentos a partir de ejercicios creativos y de “soltar la pluma”. Dicho taller se abre en mayo y se encuentra disponible en dos horarios (dos grupos):

Martes y jueves de 11:00 a.m. a 1:00 p.m.

Martes y jueves de 6:00 p.m. a 8:00 p.m.

El Taller consta en 10 sesiones de 2 horas cada una, distribuidas en un total de 5 semanas. A lo largo de esas semanas se explorarán la autobiografía, el cuento, la microficción y el ensayo. Es un taller inductivo, básicamente para los que desean empezar a escribir, pero no por ello descarta a los que ya escriben de fijo o como pasatiempo que deseen aprender un poco más con un grupo entusiasta.

Inicia el martes 8 de mayo. Para ambos grupos el mínimo es de 5 participantes y el máximo es de 15. El costo por persona es de $850, lo que cubre el taller completo y el cuaderno de trabajo.

Si desean participar, deben estar conscientes de que se tratará de taller de trabajo, donde lo producido se criticará (crítica constructiva, nada de mala leche contra nadie) con el afán de corregir y mejorar. Al final del taller, los mejores trabajos serán recopilados en un blog para dar a conocer al público conocedor de la red 😉

Para inscripciones y mayores informes, pueden mandar correo a vanessa.pugav@gmail.com

 

Jugando a leer: inculcando el amor por los libros en pequeños

Publicado 17 abril, 2012 por Vanessa Puga

Ayer comentaba en mi Twitter que como mi hijo, un niño en edad preescolar, al crecer rodeado de libros se ha ido adentrando en el mundo de la lectura de una forma maravillosa. Puedo presumir, con todo el orgullo de mamá bibliófila, que es de los pocos de su grupo que ya está leyendo y que se sabe el abecedario sin titubeos.

Al hacer el comentario de lo natural que ha sido para mi pequeño el sumergirse en las letras, algunos de mis seguidores lanzaron la pregunta “¿Cómo lo hiciste?” Si bien ya había escrito previamente en Revista Kya! el cómo ir involucrando a los niños, la verdad es que ha sido todo un proceso y si bien a mí me ha funcionado tampoco digo que sea la última palabra en desarrollo de bibliofilia. Sin embargo, con mucho gusto comparto algunas ideas que he ido aplicando a lo largo de mi formación como madre.

  1. Ser lectora: Aclaremos un punto importante, no podemos pedir que nuestros hijos hagan nada que no les enseñemos con el ejemplo. Si ustedes, padres preocupados por inculcar la lectura en sus pequeños, no agarran un libro ni en defensa propia, está difícil que desde pequeños empiecen a querer leer. No digo que sea imposible, ojo, pero bajan las probabilidades de que desde infantes se interesen en los libros si ustedes, los papás y ejemplo, no sienten el mínimo interés.
  2. Dejar que los niños se acerquen a los libros: Hay quienes toman a los libros como objeto de culto. Y no dejan que los pequeños los manoseen. Yo sé, hay libros que son valiosos e irremplazables. Vale: esos se quedan lejos de las manitas curiosas. Pero si alejan los libros con un espantadísimo “NOOOO, niño SUELTA ESO” como si fuera un sacrilegio el que se acerquen, lo entenderán como algo malo. Además, hoy en día contamos con la gran ventaja de una enorme producción de libros infantiles. Algunos son verdaderas obras de arte y otros son como globos o juguetes de cartón que son aptos para cualquier manita tentona y curiosa.
  3. Darles su espacio a los niños y sus libros: Yo le puse su repisa en mi librero a mi pequeño. Ahí van acomodados todos sus libros y él sabe que son su responsabilidad y su tesoro. Ahí los acomoda, los toma cada que quiere (obviamente la repisa está a su alcance) y no tiene que pedir permiso para acercarse. Ya fuera sólo para observarlos o para pedir que le leamos, esos son sus libros, su espacio, su responsabilidad.
  4. Hacer viajes a las bibliotecas y a las librerías como si fuera tienda de dulces: La mamá de una amiga mía solía llevar tanto a mi amiga como a sus hermanos a la librería y les decía “Pueden llevarse el que quieran, pero sólo uno”. Era el gran tesoro, como el juguete prometido.  Mi amiga cuenta que su mamá jamás les negó llevarse un libro (aunque a la señora no le encantase el ejemplar seleccionado) y con la condición de sólo uno les daba la idea de que era algo fascinante y maravilloso. Se volvían objetos deseables. Yo igual he llevado a mi pequeño a librerías y lo dejo pasarse horas contemplando y curioseando como si de juguetería se tratara. También los viajes a la biblioteca y el procurar que ahí también deambulen como en juguetería fomenta ese deseo, esa curiosidad.
  5. Leerles en voz alta: Como ya menciono en el post de Revista Kya, a un pequeño lo enamoran por los oídos. Leer en voz alta es maravilloso, y se pueden hacer incluso rituales que fomenten la hora del cuento.
  6. Alterar los cuentos: Tras contar muchas veces el mismo cuento, se puede jugar con los pequeños a reinventar el cuento. Modernizarlo, modificar a los personajes que conocen, que ellos hagan las ilustraciones para la historia ¡todo se vale! Y entre más sabios sean los pequeños (ustedes cuenten mal a propósito una parte del cuento y dejen que el pequeño los corrija) más orgullosos e interesados se sienten por saberse historias.
  7. Contar con imágenes: Conseguir grandes libros con ilustraciones y preguntarle a los pequeños qué creen que pasa con sólo verlas es un gran juego. Mejor si acto seguido leen la página. Eso pica la curiosidad. Se van interesando en saber descifrar esas cosas garabateadas en las páginas que los adultos llamamos letras.
  8. Imanes de letras en el refrigerador: Mi pequeño tiene un montón de letras con imán que pega en el refrigerador. Con ellas jugamos horas y horas, primero a saber el nombre de la letra, luego el sonido que produce la letra. De ahí él empezó a tomar letras y mezclarlas “¿Qué dice, mami?” pregunta entusiasmado. Así le hice entender que sin vocales, las consonantes en español no nos dan mucho sentido.

Jugar, hacer de la lectura un juego, un mundo interesante, ha sido ante todo la clave. Y el que uno mismo como padre sea lector. Mi pequeño nos ha visto cargando libros de ida y de venida miles de veces. Confieso que uno de estos días los libros me sacarán de la casa. Para mi hijo es natural. ¿Qué tan natural es para los suyos?

Pero aún así, si no hay muchos  recursos para comprar libros hacer los propios es un gran ejercicio: contar cuentos, que los niños ilustren, para después armar como librito, así sea engrapado, es un gran juego. Y con eso salen los primeros libros. Así me hice yo muchos cuentos cuando era pequeña.

La constancia es la clave. Que sea algo tan natural como la hora de la comida, el ritual del baño o la ida a dormir.  Recuerden que “a la fuerza, ni los zapatos entran”. Entre más natural sea el ponerse a leer, como un juego más, mayor es la probabilidad de que se interesen desde pequeños y no sea una imposición. Hacer de la lectura un juego, y no una cosa sacra, es básico. Nada de poner libros en pedestales y ser serios: hacer voces, reír, toquetear los libros. Es un juguete más para sus pequeños. Más grandes comprenderán que son también llaves a mundos maravillosos. Sean pacientes, constantes, esperen y verán.

Ojalá me compartan sus propias experiencias. Yo seguiré compartiendo lo que vaya aprendiendo de la mano de mi mejor maestro, mi pequeño.