Ser mamá joven

Publicado 10 mayo, 2012 por Vanessa Puga


 

Hoy es uno de esos días que se me hacen comerciales y a la vez me emocionan: Día de las Madres. Confieso que ha sido muy lindo recibir varias felicitaciones, virtuales, telefónicas y en persona a lo largo del día. Pero también, cada 10 de mayo me pone a pensar en mi condición de mamá joven, algo que es raro en los círculos en los que me muevo, creo que de mi generación soy casi la única que es mamá, o de menos mamá de un peque de la edad del mío.

Soy madre de un pequeño en edad preescolar. Considerando que apenas tengo 27 años es fácil deducir que fui mamá muy joven. Para muchos, en esta época actual en que la tendencia es al desarrollo personal y profesional antes que tener una familia, fue un gran tropiezo. “Te complicaste la vida” me dijeron.

También han de saber que fui madre soltera (pongan asterisco aquí, ya explicaré), lo cual traía otra seria implicación: mi vida se había acabado. Al menos así me lo vendieron durante un rato. Incluso me tocó oír el discurso de que ningún hombre que pensara bien iba a querer estar conmigo, “un par de zapatos usados”.

Sí, durante un rato me aporreé por haber “metido la pata”, pero la verdad es que dar vida es una de las cosas más maravillosas que las mujeres podemos hacer. Al querer encajar en miles de modelos y moldes, ser mamá ha pasado a ser una carga en varios círculos sociales en los que me desenvuelvo: es lo que te detiene, lo que se debe hacer cuando el momento sea preciso (cuando me titule, y tenga un buen trabajo, estabilidad económica, emocional y mental, cuando los planetas se alineen, cuando haya viajado por el mundo, cuando, cuando, cuando).

Es impresionante saber que las estadísticas en México indican que ha disminuido la cantidad de niños en casi un 10% con respecto a hace 10 años. La tendencia de ser parejas DINK (Double Income, No Kids) y de buscar el desarrollo profesional antes que formar una familia ha ayudado mucho en esta disminución de niños. Hay quienes creen que incluso nos puede llevar a experimentar crisis como las vividas por países europeos donde no hay niños. Lo que sé de cierto es que con más ancianos en algunos años vamos a tener que hacer algo como nación en nuestro modelo de educación puesto que actualmente vivimos en la época de la Juventud: lo que se aprecia es el ser joven, lo que se busca es verse joven, disminuyen las posibilidades de obtener un buen trabajo entre más años tiene uno (despreciando la experiencia de los “ancianos”).

Viviendo en este tipo de sociedad ¿cómo no me iba a flagelar por ser mamá a mis escasos 21 años? Por fortuna en mi vida tengo amigos sinceros que sabían verle las cosas positivas a mi situación. Mi mejor amiga, algún en que me lamentaba con ella por haber tenido que dejar la Universidad, me dijo algo que me marcó desde entonces profundamente: “Te atrasaste en la universidad académica, pero, nena, en la Universidad de la Vida nos llevas mucha ventaja”.

Ser mamá joven me enseñó a ser paciente (me sigue enseñando) y a dejar caprichos de lado por el bienestar de mi pequeño. También me ha vuelto más luchona, pues perseguir sueños se vuelve doblemente vital cuando una tiene que ver por alguien más. Me ha enseñado a ser malabarista profesional como le decía a uno de mis contacto en Twitter el día de hoy: tengo que equilibrar la Dirección General de mi amada Revista Kya! con mis estudios en el Sistema de Universidad Abierta, los talleres que doy y la crianza de mi pequeño. Lo que más tiempo jala es eso último. Es a lo que más importancia le doy.

Sí tuve mis periodos de estar en trabajos esclavizantes con tal de llevar dinero a casa, y con ello perdí mucho de los primeros años de mi pequeño, esos momentos que  no se repiten como son el primer paso, la primera palabra, el ya beber agua solo del vaso.

Pero ser mamá joven me trajo mucha perspectiva, quizá más de la que podría haber adquirido sólo en la escuela. Uno de mis tíos, unos diez años mayor que yo, fue papá un par de años después que yo. Alguna vez, platicando con él, me dijo que me envidiaba:

“No es cierto que debas esperar a desarrollarte profesionalmente, creo que tú tienes muchas ventajas por encima de mí: tienes más fuerza y agilidad que yo. Puedes correr, brincar y seguirle el paso sin problema. Yo más o menos lo hago, y cuando mi hija tenga 10 años ya no podré subirme a los juegos del parque o a los árboles con ella. Amo bucear y no lo voy a poder compartir con ella, porque cuando ella tenga la edad mínima necesaria yo habré pasado la edad máxima. Tú, por otro lado puedes seguirle el paso mucho tiempo más y compartir pasiones con él. Y tienes más motivaciones para salir adelante en lo económico y en lo intelectual”.

Creo que dejé de aporrearme realmente cuando introyecté esos dos comentarios, el de mi mejor amiga y el de mi tío.  Ser mamá joven es darle más empuje a la vida propia por sacar avante la vida ajena. Además, cuando  él sea una adulto yo aún tendré varios años por delante para seguir disfrutando y persiguiendo mis sueños.

Sin embargo, debo dejar muy claro, nunca he dejado mis sueños de lado por mi pequeño. Porque traicionarme a mí puede traer luego culpas innecesarias y reproches fuera de lugar. Sí he tenido que hacer sacrificios, pero dentro de la congruencia en mi pensamiento (vivir haciendo lo que a uno le gusta para no trabajar un solo día de tu vida, pero ejemplo) no es posible que deje de lado mi vida por alguien más, alguien que en algún punto será independiente y seguirá su propio rumbo.

Cabe mencionar que también en el punto de “ningún hombre en su sano juicio querrá tenerte de pareja y cargar tu paquetito” se equivocaron big time. Hay un hombre a mi lado que no sólo se fajó los pantalones para empezar a salir conmigo, una mujer que por escribir, pensar y soñar ahuyentaba a muchos, sino una mujer que era mamá soltera. Se ha puesto la camiseta de papá y me ha acompañado en este camino de crianza desde hace más de 3 años, cosa que le agradezco infinitamente.

No, ser mamá joven no significa que la vida se haya acabado, en realidad es un nuevo comienzo. No, tampoco significa que yo desprecie a las que se esperan a ese momento ideal para ser mamás. Cada cosa a su tiempo. El mío llegó hace casi 6 años. Y no me arrepiento en lo más mínimo.

Feliz Día a todas las mamis que andan por ahí afuera

2 comentarios el “Ser mamá joven

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