Archivos

Todas las entradas para el mes de 5 junio 2012

¿Qué es justicia para ángeles en espera? A 3 años de ABC

Publicado 5 junio, 2012 por Vanessa Puga

Hoy es aniversario luctuoso para varios padres en Hermosillo. Hace 3 años fue la tragedia de la guardería ABC en el estado de Sonora donde varios pequeñitos perdieron la vida. Lo recordé pues en Letras Libres postearon vía Twitter una crónica que hizo León Krauze en 2009 de los padres haciendo vigilias en una plaza esperando justicia. Confieso, cursimente, que no pude terminar de leer dicho recuento pues los ojos se me anegaron de lágrimas.

El caso de ABC me afectó directamente en dos formas. La primera fue en lo emocional. Mi pequeño, en ese entonces infante enrolado en una guardería subrogada del IMSS, tenía la edad de varios de los chiquitines que fallecieron a consecuencia del incendio. ¿Cómo le hace uno para hacer de tripas corazón y seguir adelante? No imagino el grado de dolor que debe provocar una pérdida así, mucho menos la cantidad de coraje para no tirarse a la depresión. Mis padres lo han comentado en varias ocasiones (pues tenemos dos conocidos que ya enterraron a sus hijos, ninguno de los cuales superaba los 15 años cuando murieron): debería existir un término para definir a los padres que enterraron a sus hijos. Los padres no se quedan huérfanos o viudos cuando su descendencia se les adelanta. ¿Cómo los dejas, en qué estado? Devastados, es la respuesta que me viene a la mente.

La forma más directa en que me afectó el caso de ABC fue el efecto pozo (ya saben, “muerto el niño, tapan el pozo”). Pasada la tragedia, a las autoridades les dio por revisar todas las guarderías. Pero se pusieron de un escrupuloso insano, lo que llevó al cierre de la guardería en que estaba mi pequeño. El cierre fue abrupto y dramático. Nos convocaron a una junta el día 15 de diciembre para avisarnos que el 31 de diciembre era el último día de la guardería y que debíamos buscar una nueva para todos los pequeños. ¿Quince días para encontrar una guardería? ¿Cuándo generalmente las guarderías subrogadas tienen listas de espera? Era una locura. Mayor locura fue saber que se cerraba la guardería porque en el comedor tenían un centímetro menos de lo necesario para el paso entre una mesa y una pared (no centímetro cuadrado, centímetro tal cual). Un centímetro insalvable por la estructura misma del lugar. Un lugar que cubría con todas las necesidades y reglamentos que cerró en la reacción exagerada de las autoridades. ¿Clausurar las guarderías que no cumplieran lineamientos por mínimos que fueran iba a revivir a los muertos? No. Por eso digo que fue exagerada la reacción.

En lugar de tratar de arreglar lo que pasó en Hermosillo, como dar explicación a los compadrazgos que permitieron que la ABC funcionara por 8 años a pesar de no cumplir los requerimientos, la reacción de las autoridades fue revisar con lupa un montón de guarderías y cerrarlas. La guardería en la que acabó mi pequeño recién había abierto. No soy experta en ese tema, pero las escaleras, por ejemplo, de lámina y como de servicio que daban acceso a salones para los más pequeños jamás se me hicieron de lo más seguro que podía haber. Las maestras de dicha institución tampoco resultaron muy capacitadas: mi pequeño tuvo a mal caerse pegando de cabeza contra una silla y abriéndose por encima de la ceja izquierda. Si bien no fue grave, fue aparatoso, pues la cabeza sangra mucho. Las cuidadoras en lugar de dedicarse a tranquilizar al pequeño accidentado, ¡entraron en pánico ante la sangre! Hubo que darle un calmante a una de ellas que se puso un tanto histérica y se soltó llorando. Nunca entendí por qué esa guardería se libró de los tecnicismos y funcionó mientras que la anterior, con ya una década de menos de experiencia y varios padres satisfechos por todo el trato, sí cerró. ¿Había también ahí algún asunto de compadrazgos? No lo sé. Nunca lo averigüé puesto que mi chaparro estuvo ahí sólo 5 meses.

A tres años de lo acaecido en la ABC, los padres siguen manifestándose exigiendo justicia. ¿Qué justicia se les puede dar? Sí, encerrar a los funcionarios involucrados. Pero ¿y después de eso? Yo no sé qué consideraría justicia si estuviera en su lugar.

Hay muchas fallas en nuestra legislación, fallas que suelen terminar en tragedias gracias a las mordidas. ABC es sólo una de tantas. Hoy me pregunto ¿de verdad algo ha cambiado? Y si no ha cambiado ¿cómo podemos conseguir, como sociedad, ese cambio? No con manifestaciones, no con pancartas ni reclamos, de eso estoy segura. ¿Entonces? El gran problema de trasfondo es la corrupción. ¿Cómo vamos a atacarla? ¿Cómo vamos a impedir que se repitan tragedias que dejen a varios dolientes como los padres que hoy gritan “Es luto nacional” y siguen llorando a los “ángeles en espera de justicia”?

Ser buena persona vs ser un líder débil

Publicado 3 junio, 2012 por Vanessa Puga

No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero entre mis trajines estoy rezando por obtener empleo en cierta institución. En medio del proceso en el que me encuentro (de selección, pues) tuve una entrevista que me dejó perpleja, puesto que me encontraban 3 grandes defectos. Uno es mi CV que se ha ido salpicando de muchas actividades diversas. El segundo es confidencial por ser parte del proceso de reclutamiento. Pero el tercero… el tercero fue el que más me llamó la atención: soy demasiado buena persona.

Imaginen que les plantean una situación como “Usted es el piloto de un avión que se va a estrellar y a menos de que tire a 20 personas, 100 van a morir”. Perpleja ante el planteamiento (del tipo, no exacto a lo que les pongo), contesté que eso de tirar sin más a 20 personas no me parecía opción. Obviamente los tiraría con paracaídas. “Pero no hay paracaídas suficientes y debes aventar forzosamente a 20 o se mueren todos”. Bendito dilema ¿cómo decides a quiénes tiras? ¿Quién es uno para sentenciar a muerte a unos para salvar a otros? Con todo el debate moral en mi interior ante la situación hipotética y viendo el lío en que mi entrevistador me había metido, me dijo: “Te pregunto porque según las pruebas eres una persona tipo X, lo que significa que eres todo corazón. Si tus amigos te necesitan, ahí vas a estar. Lo das todo por los que te importan. Y temo que eso te imposibilite para tomar decisiones”.

Me costó trabajo mantenerme en una pieza, confieso, puesto que se me hizo que estaban confundiendo términos de una forma atroz. Digamos que sí, soy una buena persona, que sí lo doy todo por mis amigos y mi familia. Pero ser buena no equivale a ser débil o no poder ser líder. Y definitivamente no se puede saber cómo voy actuar en una situación de trabajo haciéndome una pregunta que apela a mi humanidad. No es lo mismo una cuestión de vida o muerte que una cuestión laboral de “tu post no se puede publicar”.

Si bien, modestia aparte, me considero alguien que se rige por un código de virtudes y que está dispuesta a hacer sacrificios por el bienestar de mis amigos y mi familia, eso nada tiene que ver con que sea una líder débil. He probado, con dos años de dirigir la revista Kya! que no me tiento el corazón cuando se trata de llevar por delante el bien mayor del proyecto.  Todo lo contrario, soy fría en mis decisiones (por mucho que me puedan costar trabajo o un par de quejas para con mis íntimos). Son dos planos distintos. Creo que mis lineamientos de trabajo acotados por virtudes, como la confianza, me hacen una líder capaz. Y el ser una buena líder no ser pelea con ser una persona ética.

Ahora, ¿por qué la gente allá fuera cree que sí? Ser bueno o tener corazón no equivale a ser blando o indeciso. ¿Es en serio necesario ser corrupto  e individualista para ser un buen líder? No, por supuesto que no. Por el contrario, si a mí mi Staff me sigue y se pone la camiseta es precisamente porque soy lo opuesto a alguien corrupto. Temo que no es tan obvio que el regirse por paradigmas basados en confianza o, como lo explicaba mi amigo, el filósofo y empresario Juan José Díaz, el paradigma de la Sinceridad, da más y mejores resultados que los sistemas que actualmente ganan más terreno. Pero no pierdo la esperanza: unos cuantos locos que creemos en estas ideas podemos contagiar a los que están a nuestro alrededor. La gente tendrá que entender que buen corazón no se pelea con liderazgo.