¿Por qué no leemos? I

Publicado 13 febrero, 2013 por Vanessa Puga

Leer no es difícil

Se dice que la gente no lee o lee poco. Para afirmar esta idea, el parámetro utilizado es la cantidad de palabras por minuto o de libros anuales que una persona es capaz de leer. O, si nos queremos poner más exigentes, cuántos “libros verdaderos” o “buena literatura” lee alguien, desdeñando cosas que pueden ir desde el libro vaquero hasta los tan aclamados y cada vez mayormente producidos best-sellers para considerar literatura buena sólo la que está consagrada según los sesudos y solemnes críticos literarios que tienen libros de cabecera tan pesados como lo pueden ser obras filosóficas, literatura rusa, literatura inglesa decimonónica o tratados eternos de temas que tal vez ya no sean tan actuales.

No me malentiendan, pero no estoy de acuerdo en que esos sean los parámetros de calidad de la habilidad lectora. Si bien para mí el libro vaquero o la gran mayoría de los best-sellers no poseen mayor mérito que la cantidad de piezas que consiguen vender, sí considero importante que existan fenómenos como laHarrypottermanía o incluso (válganos el cielo) la saga de vampirines de Crepúsculo [y sí, confieso que leí ambas sagas completas]; estos fenómenos consiguen acercar a la gente a la literatura y es una idea que tengo muy clavada desde que, hace casi quince años, unos amigos de mi familia nos dijeron felices que amaban a Harry Potter porque gracias a él su hijo menos estaba leyendo.

Creo que el problema de la habilidad lectora, no sólo en México sino en el mundo entero, va mucho más allá de la cantidad de palabras o libros o incluso de la calidad de la lectura que uno hace o deja de hacer. Es más bien la habilidad lectora la que es un gran problema.

En varias ocasiones me he quejado con mi novio y mis amigos (y ellos conmigo) de que la gente no lee. Y no me refiero a que sean analfabetas sino a que no entienden lo que las palabras quieren decir. En cierta ocasión mandé un mail preguntando “ya sé que el dominio se compra sobre la plataforma de blogs, ¿la compro yo o la compran ustedes?” y la respuesta fue “e ldominio se compra sobre la plataforma de blogs”. La persona que me contesté ese correo no respondió mi pregunta, me dejó exactamente igual, con la misma duda que tenía al inicio. La pregunta era simple “¿lo compro yo o lo compran ustedes?”. La respuesta (que podía ser “cómpralo tú” o “lo compramos nosotros”) nunca me llegó. ¿Qué pasó? La gente no lee. Aunque diga que sí lo hace.

Tenemos un serio problema de comprensión de lectura. Es una habilidad tan fundamental como el poder decodificar los signos que son las letras y traducirlos en palabras. Pero, ¿de qué me sirve traducir las palabras si no entiendo el fondo? Es sólo una forma vacía, un sinsentido gráfico. Una persona puede estar leyendo decenas o centenas de palabras por minuto, pero si no comprende lo que está leyendo, el significado de todas esas palabras juntas, el mensaje del autor, el fondo detrás del entramado de letras, entonces no está leyendo. Simplemente está pasando los ojos por encima de las letras, uniéndolas fonéticamente para crear el sonido de una palabra tras otra sin que por ello conecte las ideas.

De chica, en la escuela y en mi casa, tras leer algo tanto la maestra como mis padres me hacían preguntas que iban elevando la complejidad de la cuestión a la que había que prestar atención conforme yo iba creciendo. Podía ser desde “¿quién era el héroe del cuento?” hasta “¿por qué crees que Julio Cortázar nombró a su novela Rayuela?”. Eran preguntas que no sólo invitaban a la reflexión sino a rememorar lo que minutos antes había traducido con mis ojos. Yo no lo sabía, pero estaban formando en mí la habilidad de comprensión, una habilidad más importante que el simple “la b con la a suena ba”. Ahora, como madre y maestra, me enfrento a que a los niños en edad primaria se les exige leer cierta cantidad de palabras por minuto, sin hacerles preguntas en cuanto a lo que están entendiendo del texto en cuestión. Lo que importa es la cantidad de palabras en el menor tiempo posible (la medida estándar es palabras por minuto, un aproximado de 60 palabras por minuto en 1° de primaria). La velocidad ante todo. No es de extrañar que a nivel universitario los alumnos aunque digan que leyeron no aporten nada a la clase. O peor aún, que a nivel profesionista preguntas básicas no sean resueltas.

¿Por qué no leemos? Porque no comprendemos. Es lógico que algo que no entiendo me dé flojera si en general no estoy acostumbrado a los retos. ¿Para qué gasto mi tiempo en leer si al final no voy a entender? No tiene caso.  Creo que llegó el momento de replantear los objetivos de lectura, de menos en la educación básica en México. No importa cuántas palabras por minuto se lea, cuántos libros al año se lean o si es o no literatura (una discusión muy difícil, por cierto) lo que se está leyendo. Lo que importa, la verdadera cuestión a resolver aquí sería ¿qué tanto estoy entendiendo lo que leo? Con esa pregunta debemos iniciar una nueva habilidad lectora.

11 comentarios el “¿Por qué no leemos? I

  • Según sé, el estimular la lectura “rápida” en los niños (el conteo de palabras por minuto) obedece a una técnica que intenta evitar la lectura por sílabas así como la dislexia. Sólo es algo que me comentó una maestra un día, no estoy seguro de ello y no creo que sea un factor fundamental para evitar la comprensión de una lectura.

    En particular, yo creo que la gente no lee por el hecho de que la lectura es un proceso que exige, es una diversión / pasatiempo / placer que implica un esfuerzo mental, algo completamente opuesto a lo que la modernidad ofrece: placeres inmediatos. Los mejores libros, para los que amamos leer, son aquellos que nos hacen sufrir, que nos ponen a pensar, con los que hay que armarse de paciencia y concentración para extraerles todo lo que nos ofrecen. No toda la gente está dispuesta a dar primero y recibir después. Eso y el que pocas veces los niños ven o escuchan a sus padres leyendo (y disfrutando mientras leen). De niño uno intenta copiar todo.

    Si bien no pienso tampoco que una sociedad lectora es la panacea a todos nuestros males, sí considero que sería importante que, como tú mencionas, antes de ponernos a contar cuántos libros lee una persona al año, nos aseguremos que todo aquel que sabe leer lo haga en serio y entienda lo que lee. Sólo la práctica logra eso. Tal como aprender a escuchar, por ejemplo. Un best seller puede ser un primer acercamiento sin duda. El resto ya dependerá del carácter, gusto, ambiente y modelos que cada quien siga.

  • Más que velocidad (traducida en número de palabras por minuto) es el ritmo al leer lo que permite comprender las palabras leídas. A mi me sorprende la forma mecánica de seguir las indicaciones contenidas en el PNL (Plan nacional de lectura) por parte de quienes podrían con creatividad y placer. Mostrar diferentes formas de acercarse a la lectura que van desde lectura en atril, representaciones, modificación divertida de textos, dejar inconcluso un texto e inventar el final, etc. Pero, eso también habla de la formación de nuestros profesores u otras situaciones que sería interesante conocer ( investigar).

    • Es precisamente eso lo que hace falta: creatividad. Lo mismo platicaba con Raquel Castro, la escritora, respecto a las presentaciones de libros que son terriblemente aburridas, porque no se piensa en el lector y en hacerlo interesante para él o ella. Es un problema con tantas vertientes que sé que atacar sólo una no basta. Hay mucho por investigar. Pero dudo que presionar para obtener cierta cantidad, seguir manuales aburridos o recomendar leer 20 minutos al día (igualito que los 30 minutos de ejercicio diario) sea la solución.

  • Definitivamente nuestro país está en un grave problema de comprensión lectora, pero el problema no solo es ese, he notado que a la mayoría le cuesta trabajo incluso decodificar lo que están leyendo, es preocupante ver a niños de 5° o 6° de primaria leyendo al nivel de uno de 1°, y bueno si no pueden decodificar palabras el llegar al proceso de comprensión parece casi una misión imposible.
    Recientemente escuché en la radio que a pesar de las campañas que ha habido en los últimos años para incentivar a la gente a leer, en vez de aumentar el número de lectores disminuyó :S que pena sinceramente. Y bueno los resultados cuantitativos ahi los tienes en evaluaciones como PISA.
    Ojalá puedas armar un proyecto de tesis para incentivar la lectura, pondrías tu “granito de arena” para un tema de más preocupante y sin duda de mucha importancia en nuestro país.

  • Ah se me olvidaba… creo que las personas no leen porque se les dificulta de sobremanera, y bueno agreguemos que las telenovelas son “mucho más interesantes” entonces bueno… podemos darnos unos idea de por donde va el asunto.

  • Creo que das en el clavo al señalar que no se lee, y que no se entiende lo poco que se lee, por el afán en terminar todo cuanto antes y pasar a otra cosa.
    Todos tenemos prisas, por llegar antes al trabajo, por llegar antes a casa, por recoger a los niños, por que lo coman todo y cuanto antes, por acostarse pronto, por levantarse pronto… vivimos acelerados, con un ritmo forzado y consecuencia de ello es que no tenemos tiempo para nosotros. Dedicarle tiempo a la lectura es dedicarse tiempo a uno mismo. Un lujo que poca gente se puede permitir y poca gente sabe disfrutarlo.

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