Los errores que sacan canas al editor

Publicado 20 febrero, 2013 por Vanessa Puga

 Signos de puntuación

Cuando he comentado que, entre otras curiosidades, soy editora he recibido toda clase de miradas, pero en particular la de condescendencia. No sé si sobre entienden que “nada más” leo textos o piensan que es una forma bonita de decir que no hago algo productivo, ambas falacias enormes. Sí, es cierto, muchas personas piensan que editar es el simple acto de ver que un texto tenga un poco de forma, algo de sentido y en el mejor de los casos buena ortografía. Pero la verdad sea dicha, esto de la editada no son enchiladas. No basta con ver que un texto sea medianamente coherente y que ostente dos o tres acentos por aquí y por allá. Es ser pulcro con el lenguaje, hábil con la escritura y ante todo, implacable con la gramática.

Claro que hay de textos a textos. Existen algunos que son una delicia leer, pues las ideas son claras desde el principio, la pluma es limpia, y los acentos, puntos y comes están acomodados de forma prístina sobre el papel. Hasta da gusto leer cosas así. Pero, la verdad sea dicha, esos casos son los menos.

En general es común hallar errores en los textos, unos peores que otros. Aquí va un listado de esos errores que pueden llevar a cualquier editor a gritar “¡Me niego a seguir!”, particularmente si vienen todos juntos en el mismo escrito:

1)      Falta de vocabulario: Ok, hay que ser sinceros, el español es muy vasto. Tanto que dudo que exista un solo hispano parlante que se domine todos sus vocablos de pe a pa. Pero eso no significa que abusemos de las mismas palabras una y otra vez. Existen sinónimos. Si de plano ya no se les ocurre otra forma de decir las cosas que están pensando, busquen un diccionario de sinónimos y antónimos. En serio. Leer la misma palabra más de dos veces en un párrafo cuando no es un conector o una preposición o artículo saca de quicio. Verbos y sustantivos de verdad se pueden sustituir por sinónimos.

2)      Abreviaturas de Messenger: Hace poco vi una imagen de Shakespeare echándole pleito al monito del MSN Messenger por haber dañado al idioma con los emoticones, pero yo creo que el mayo daño fue la perversión del lenguaje transformando el “que” en “k” y abreviando a grados jeroglíficos las ideas. Hasta angustia causan “¿querrá decir esto o aquello?”. Si van a escribir algo, usen todas las letras que esa palabra lleva.

3)      Uso inadecuado de altas y bajas: ¿Qué decir de los que eScRiBeN aSíiiiii? “Quémenlos en leña verde”, me han comentado otros editores. Si hasta el corrector de Word les dice que eso no está bien. En serio, no se ve bonito, y dan más trabajo al editor si lo hacen. ¡Hasta más complicado es que escribir normal! ¿Para qué complicar a todos los involucrados en la publicación de un texto?

4)      Horrografía: Sí, los benditos horrores ortográficos. Escribir “haber” en lugar de “a ver” o “caza” en lugar de “casa” cambia por completo el significado de lo que quieren decir. Un diccionario ayuda mucho. Ahí pueden verificar la ortografía no sólo de términos confusos como los que puse de ejemplo, sino de todas las palabras para que no haya confusiones.

5)      Acentos: También en el diccionario pueden revisar los acentos. Ya sé, la RAE nos salió con que los acentos diacríticos mejor los quitamos porque causan mucho conflicto, pero en serio que sirven. No es lo mismo escribir “Te invito un te, solo a ti, cuando estés solo” que “Te invito un té, sólo a ti, cuando estés solo”. Es más fácil darnos a entender con los acentos. Vale la pena usarlos. Y ni se quejen, que en francés tienen tres tipos distintos de acento y los tres pueden aparecer en una misma palabra, así que a nosotros no nos fue tan mal.

6)      Pero mas sin embargo: Es clásico, clásico, que pongan las tres juntas o en su defecto dos de tres. ¡Significan lo mismo! Con una basta. En serio que sí. Hay que tener mucho cuidado de no poner sinónimos o antónimos juntos. Le quitan fuerza a la frase, no la alimentan. Por eso, repito, diccionario de sinónimos y antónimos indispensable para escribir.

7)      Falta o exceso de signos de puntuación: Yo sé que las clases de español eran tediosas y que rara vez alguien se acuerda en qué caso se usa coma y cuándo es mejor paréntesis, pero vale la pena esforzarse por usar bien los signos. No se vale hacer párrafos eternos sin comas ni puntos. Sólo Saramago tenía el don de estructurar párrafos enormes y sin pausas. Nadie más. Tranquilos con los puntos suspensivos (que son tres, por cierto, no más, no menos). Ponerlos cada tres frases no hace más emocionante la lectura, por el contrario, la hacen desesperante. No hay que abusar de ningún signo. Cada uno tiene su utilidad, y hacen la lectura más entendible. Se los pongo así: imaginen un discurso que es todo de corrido, sin pausas, respiros o momentos para que las palabras calen en los escuchas. Se vuelve un sinsentido (además de un reto para el orador). Intenten leer sus textos en voz alta así, de corrido. Además de que dudo mucho que el aire les alcance, verán que de plano no transmiten la idea que ustedes desean.

Son detalles y, sí, lo sé, el trabajo del editor es hacer entendible sus textos, pero tampoco abusen. Entre más pulcra sea su escritura, mejor transmiten sus ideas. Se los aseguro. Se puede empezar paso a paso. Y si ponen atención, ya les di un par de tips para mejorar su escritura. Diccionarios y lectura en voz alta son clave para le escritura. Ojalá les ayude en su proceso de escritura (y ayuden a los editores en su chamba, de paso).

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