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Todas las entradas para el mes de 31 diciembre 2013

Esperando al 2014

Publicado 31 diciembre, 2013 por Vanessa Puga

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No soy fan, por alguna extraña razón, de los números impares. Sólo del cinco y sus derivados, pero jamás del 1, 3, 7, 9, etcétera. Por el contrario, prefiero los números pares. No existe un motivo, es algo que me pasa desde chica. Siempre creí que se debía a que nací en una fecha mágicamente par. El único año non que recuerdo como bueno es 2009 porque fue cuando empecé a andar con mi actual ex, en un día par. Si fuera supersticiosa diría que nuestra relación estuvo signada porque inició sí, en día par de mes y año impar y eso no podía acabar bien. Pero es mucho drama incluso para una bruja como yo.

Lo que es cierto, es que siempre me ha ido mejor en los años pares (salvo 2012, cómo sufrí la mitad de 2012 y subsecuentemente hizo que 2013 fuera muy malo emocionalmente) y es por ello que espero 2014 con ansias. Sin embargo, por muy terrible que haya sido este año, la verdad, al final, no fue tan malo:

  • Reencontré viejas amistades, entrañables, que habían mantenido su distancia a causa de la toxicidad que me rondaba. Finalmente, si te rodeas de gente tóxica, acabas volviéndote un poco venenoso tú mismo. Creo que por eso muchos se alejaron. Sin embargo, en cuanto necesité apoyo, reencontré esa red social que he do tejiendo a lo largo de 29 años de existencia. Estoy muy agradecida por el cariño que me rodea, por el alta estima en que me tienen mis amigos y porque nunca me han dejado caer. Ara: gracias por siempre estar y nunca soltarme. Xime y Armando: menos mal que mis desatinos de manejo de tiempo desembocaron en una gran aventura. Ariel: ¡Te quiero! No puedo decir nada más que eso, gracias.
  • Tras años y años de sembrar sin cosechar frutos, este año me llamaron de Cultura Colectiva para dar talleres. Pude compartir esos temas que tanto me gustan con otras personas y con tan buena respuesta por parte del público, que daré otros 4 talleres para Cultura Colectiva y uno para Moviteca este 2014.
  • Empecé a dar clases a nivel Carrera Técnica. Mis alumnos han resultado ser un gran salvavidas y si bien en ciertos momentos me dolieron mucho por sus circunstancias no tan fáciles, al final han sido la mayor recompensa de este año. Con mi extraña técnica docente que mezcla mucha cultura, risas, ejercicios que al principio parecen no tener pies ni cabeza y con mi disponibilidad para escucharlos, me gané el cariño y aprecio de esos chicos.
  • Me reencontré conmigo. Toda la vida mis amigos y los que me rodean me han echado porras cantando mis alabanzas, pero me costaba creerlo. Un buen día desperté, me vi en el espejo y me encantó lo que veía. Al fin vi a esa mujer de la que tanto me hablaban los demás ¡y qué bien me cayó!
  • Leí mucho. Creo que ya lo había dicho en otro post, este año fue el año de los libros. Un amigo mío me dijo hace poco que complacerme no es difícil y es cierto: libros, café o té y ya estamos del otro lado. No pido lujos ni grandezas, sólo una bonita biblioteca y una buena bebida caliente, jeje. Este año conseguí más libros que nunca y eso me hizo muy feliz. Claro, fueron tantos de golpe (cada mes cayeron en mis manos en promedio 4 libros) que ahorita tengo una larga lista de libros por leer, pero no me importa.
  • Conocí personas muy interesantes. En gran medida gracias a Kya! otras por casualidad. Mi vida se vio enriquecida con puntos de vista muy diferentes y especiales. Personas que me escucharon en mis momentos de desesperación, que me instaron a seguir adelante con mis planes, que me contuvieron con sus abrazos, que me hicieron reír hasta ya no poder más. Karla, Carla, Santiago, Carlos, Ceci, José, Aline, Brenda: conocerlos ha sido grande. César y Les: a ustedes los descubrí en este tiempo y son enormes, gracias por querernos al chaparro y a mí con todo su corazón. Geovanni: Nada como las charlas de los #AwesomeÑoños y que me aguantes con mis peroratas de Whatsapp, grazie.
  • Pude participar en el Diplomado de Estrategias para la Lectura del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, que me enriqueció y abrió el panorama. Aprender me encanta.
  • Me cayó más trabajo de edición y de traducción. Así como los talleres me obligaron a  retarme a mí misma y mis capacidades, las traducciones me hicieron trabajar contra reloj y con calidad. ¡Eso es duro! Pero vale la pena. Vivir fuera de la zona de confort es lo mejor que se puede hacer.
  • Disfruté mucho el tiempo pasado con mi pequeño chamaco, quien a veces me ataranta porque habla hasta por las orejas, pero es un pan de Dios y me ama como nadie en este mundo.
  • Conocí lugares muy bellos, saqué muchas fotografías, reí, vi series de televisión, fui al cine y recordé cómo me gustan los pequeños detalles de la vida.

Sí, lo confieso, he estado medio en el drama, pero han pasado cosas muy buenas y no hay que olvidarlas. Al final, uno sabe lo que quiere, pero es Dios el que sabe lo que necesitamos. Cada final es un nuevo inicio y espero 2014 con ansias, con esperanza, no de que el año me cambie, sino de cambiar yo con mis actitudes. No creo en los propósitos, creo en los objetivos. Hay muchos para este año. Kya! promete darle a sus lectores unos números fenomenales, vienen más clases, más trabajo, más aventuras y quizá viajes. Lo que sé es que es nuestra actitud y nuestras acciones lo que determina quienes somos, no nuestras circunstancias.

Commitment

Gracias a los que me leen por acá por compartir y espero traerles mejores contenidos y más aventuras en 2014. Que sea un año lleno de bendiciones, éxitos, retos, logros, alegrías y encuentros para todos ustedes.

Destiny

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Sobrevivir a alguien que escribe.

Publicado 28 diciembre, 2013 por Vanessa Puga

Salir con gente que escribe, no es fácil.

Heroísmo Agonizante 101 (Sólo para principiantes)

La Retórica de lo Trivial CXXVII Por Rogelio Rivera Melo

Por fin llegó el día que el escritor tanto había temido. Durante una sincera conversación le dijeron: “Antes me escribías solamente a mi, ahora le escribes a la gente”.

Lo curioso es que quien se lo dijo fue su pareja, otra escritora.

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Siendo un escritor novato, y habiéndose sentido amenazado desde el principio por compartir la vida con una escritora experimentada, ya había memorizado (aunque rara vez había tenido que aplicar) “las diez reglas para sobrevivir a la relación con un@ escritor@”.

Pero se quedó con la sensación de que, a partir de ese momento, las cosas en la relación se volverían “más profesionales”.

Las 10 reglas para sobrevivir a la relación con un escritor.

1. Nunca, jamás, le preguntes cuándo publicará su libro.

2. No le preguntes si le hubiera gustado publicar el último bestseller.

3. Jamás digas que…

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Lecturas del 2013

Publicado 18 diciembre, 2013 por Vanessa Puga

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Confieso que la verdad nunca he sacado cuentas de cuántos libros leo en un año. Alguna vez mi entonces novio me dijo sentirse medio mal porque veía que yo leía mucho y él leía un promedio de dos o tres libros al año. Me acuerdo que cuando me dijo eso le dije “al menos ya lees más que el promedio mexicano” y no, no lo dije en mal plan, lo decía en serio.

De eso ya han sido dos o tres años (no me acuerdo). Este año mis alumnos me dijeron que ellos calculaban que yo leía 365 libros en un año. Me dio mucha risa. Aunque leo rápido, no leo taaaaaan rápido. Además, hay libros que me exigen mucha más atención y trabajo que otros. Para mí leer es una actividad gustosa, pero también exigente. Leo mucho, soy de esas personas que leen más de un libro a la vez, pero por diversos motivos. Así que acá vengo a hacer un ejercicio de repasar los libros leídos en este año. No todos los terminé (sigo trabajando en algunos de ellos), pero se los quiero recomendar. Es básicamente por eso que vengo a escribir el listado de mis aventuras lectoras de esta casi terminado 2013. No van con orden cronológico ni ningún orden en particular, simplemente es a como me acuerdo.

1) Reckless. El goyl de jade. Cornelia Funke (editado por Fondo de Cultura Económica): Soy fan de la fantasía, hadas, magos, mundos detrás de un espejo, todo eso me encanta. Y una de mis autoras favoritas es Funke. Reckless es la historia de Jacob Reckless, un chico que encuentra un mundo del otro lado de un espejo. Ese mundo se vuelve su hogar. Ahí él es un cazatesoros. Todo va bien, hasta que su hermano menor, Will, lo sigue a través del espejo y es atacado por una maldición del Hada Oscura. Ahora Jacob, su amiga Fux, Will y su novia, Clara, van contra reloj para salvar la vida del Reckless menor.

2) Reckless. Sombras vivientes. Cornelia Funke (editado por Fondo de Cultura Económica): La segunda parte de la trilogía del mundo del espejo. Siguiendo sus aventuras en el mundo tras el espejo, donde los cuentos de los hermanos Grimm son todo menos imaginarios, Jacob vive una nueva carrera contra reloj para salvar su propia vida. De nuevo ayudado por Fux, Jacob recorre el mundo del espejo de lado a lado buscando la cura para un hechizo que amenaza con acabar con su vida.

Debo decirles dos cosas sobre Reckless. Para empezar, es una trilogía, pero la tercera parte no ha salido. Además, Funke la escribió con la ayuda de Lionel Wigram. Acá ambos vacían todas las historias de su infancia, en particular el mundo creado por los hermanos Grimm, para crear el mundo detrás del espejo. Como la fantasía me encanta, me aventé los dos tomos en una semana.

3) Seda. Alessandro Baricco (editado por Colofón): Una novela de amor donde Harvé Jancour, comerciante de seda, vive una especie de amorío con una misteriosa mujer de Japón. Con una narrativa de constante melancolía, leer a Baricco es una delicia para un domingo lluvioso.  Y así me lo eché: en una melancólica y suave sentada.

4) Travesuras de la niña mala. Mario Vargas Llosa (editado por Punto de Lectura): Lo releí por 3ra ocasión en mi vida. Vargas Llosa narra la historia de Ricardo “el niño bueno” y la niña mala, una mujer camaleónica que cada que aparece en la vida de Ricardo se la desbarajusta por completo. La niña mala cambia de personalidad y de pasado como uno cambiaría de zapatos. Pícara, carente de misericordia, pero humana al fin y al cabo, se las ingenia para reaparecer en la existencia de Ricardo en Lima, en París, en Tokio, en Londres y en Madrid a través de los años. Es una novela deliciosa, con personajes bien construidos y con diferentes caras de eso que llamamos amor.

5) Ojos llenos de sombra. Raquel Castro (editado por SM): Novela que me hizo ver que de música gótica y dark no tengo la más prostituta idea. Atari, la protagonista de esta novela, va narrando su pasado para llegar a una decisión importante sobre su futuro. Recapacitando acerca de cómoc reció, lo que fue el que sus padres se separaran, ser la mascota de sus hermanos mayores, vivir en el mundo de las fiestas dark y salir con los amigos de sus hermanos, Atari recorre el camino de los recuerdos para llegar a una decisión de vida. Narrada en primera persona, es de esas novelas que te cautivan por la narrativa, en particular por los diálogos ¡qué buenos diálogos!

6) El libro salvaje. Juan Villoro (editado por Fondo de Cultura Económica): Entra en la clasificación de Literatura Infantil, que es de mis clasificaciones consentidas. Con personajes entrañables, lo que inicia como un quedarse por el verano en la casa del tío excéntrico, se convierte en una aventura para descubrir que los libros nos pueden escoger. Una bella metáfora para ese “mira, este libro literalmente apareció enfrente de mí”. Hasta donde sé, es de los libros consentidos de los lectores de Villoro, y la verdad, no me extraña. Para los que aman leer, es muy recomendable: tantas metáforas con las que uno se puede identificar.

7) Elogio y refutación del ingenio. José Antonio Marina (editado por Anagrama, premio de ensayo Anagrama): Con una construcción perfectamente hilada, José Antonio Marina explica lo que es el ingenio y por qué es importante. Marina pretende revivir a la filosofía, haciéndola entrar en el mundo de cambios vertiginosos que ha representado la globalización. Sin ser un libro erudito y súper denso, sigue siendo un libro para leerse de a poquitos, para poder masticar todo lo que dice.

8) La inteligencia fracasada. José Antonio Marina (editado por Anagrama): Aún más ligero que el anterior, Marina explora qué es la inteligencia y por qué las personas inteligentes pueden meter la pata una y mil veces de la misma forma garrafal. Un libro que hace reflexionar sin ser autoayuda, porque la verdad a uno lo descalabra varias veces a lo largo de la lectura. Pero verdaderamente vale la pena echarle ojo y poner atención a las propuestas del autor.

9) Jugar el juego de las formas. Anthony Browne y Joe Browne (editado por Fondo de Cultura Económica): Anthony Browne, el celebrado autor de libros álbum, se sienta un día para contarle su vida a su hijo, Joe, y explicar cómo es que acabó dedicándose a los libros álbum. Desde ilustrar esquemas médicos, pasando por extrañas tarjetas de felicitación por una curiosa fijación con la muerte, hasta la creación de Willy y poner críticas duras de forma extraordinaria dentro de sus libros álbum, el padre se devela con su hijo en un bello libro lleno de foto y dibujos que nos permiten ver al celebrado escritor e ilustrador como el ser humano complejo que es.

10) Leer y escribir en la escuela. Lo real, lo posible y lo necesario. Delia Lerner (editado por Fondo de Cultura Económica, dentro de la colección Espacios para la Lectura): Una crítica a la situación la falta de lectura, las estrategias que existen dentro de las escuelas y cómo articular el trabajo docente con una enseñanza para la vida real. Recomendable para todos los interesados en lo que pasa con el mundo de la cultura escrita y cómo crear verdaderos lectores (de hecho, toda la colección de Espacios para la Lectura es muy recomendable)

11) Pensamiento lateral. Creatividad paso por paso. Edward De Bono (no me acuerdo quién lo edita): Lo conseguí en inglés en The Bookshop. Originalmente publicado en 1970 (setenta y algo, quizá) es una aproximación a por qué es necesario no sólo el pensamiento lógico, sino también el pensamiento lateral. No que uno sea mejor que el otro, sino que ambos son necesarios. Un montón de ejercicios que pueden ser aplicados desde los 7 años hasta los adultos, De Bono es un autor importantísimo en cuanto al desarrollo de la creatividad. Si esos temas les interesan, es muy necesario que lo lean.

12) Y por eso rompimos. Daniel Handler (editado por Alfaguara Juvenil): El autor antes conocido como Lemony Snicket (cuya saga de eventos desafortunados muero por leer, pero son 13 tomos) narra la historia de Min y de Ed y el por qué rompieron. Min escribe una carta donde describe todos y cada uno de los objetos que guardó durante la relación que tuvo con Ed, el por qué los guardó y como todos los eventos de su relación llevaron a que terminara. No cambiará vidas ni nada parecido, pero está entretenido.

13) Historia de la lectura en occidente. Coordinado por Rogier Chartier (editado por Tauro): Una cosa ñoña como la fregada: un repaso desde los griegos hasta la época actual de cómo ha evolucionado la lectura y su comprensión. Es un estudio hecho por historiadores, así que está denso y mega interesante para alguien tan clavada como yo con el tema de la lectura.

En libros álbum leí: Una caperucita roja, El increíble niño come libros, Arriba y abajo, Perdido y encontrado, El pájaro del alma, La bruja y el espantapájaros, Las pinturas de Willy, La cosa perdida, El león que no sabía escribir, Jumanji, La peor señora del mundo, El largo camino de regreso, Choco encuentra una mamá, Salvavidas, Zoo, El túnel, Flotante, El corazón en la botella, Cómo atrapar una estrella

En novelas gráficas me chuté: Maus y Arrugas.

Esos no los voy a describir porque vale la pena que les dedique un post entero a cada uno de ellos, por la riqueza de imagen y de mensaje.

Además releí Momo y La casa de los espíritus, pero no cuentan, porque fue de “por encimita” ya que le pedí a mis alumnos que los leyeran. Yo les di una repasada, pero no los releí completos.

Estoy leyendo en este momento Mr Gwyn de Baricco (Editorial Colofón), Mi visión del mundo de Albert Einstein (Tusquets), How to read a book de Adler (en PDF) y Neverwhere de Neil Gaiman. Pero como esos están en proceso de lectura, no les comentaré hasta el próximo año.

Ustedes ¿qué han leído este año que recomienden?

El recuento

Publicado 16 diciembre, 2013 por Vanessa Puga

Siempre ocurre que a finales del año uno empieza a hacer el recuento de lo que ha ocurrido, sopesando lo bueno y lo malo. Hoy desperté con muchas ideas en la cabeza y me di cuenta de que tengo mucho, muchísimo, por qué estar agradecida.

Tuve la oportunidad de charlar con Raquel Castro a quien le hice una entrevista que si bien era para Revista Kya por causas que no vale la pena mencionar acabó siendo publicada en este mismo espacio. A partir de ese punto, he intercambiado algunas ideas con Raquel, gran mujer, respecto al ámbito cultural en México. Y no todo han sido charlas súper sesudas, sino charlas de café de esas que se escurren sin que uno se dé cuenta de que el tiempo pasa. A la par he ido viendo cómo surgen proyectos de ella y del buen Alberto Chimal, siendo el más reciente un tumblr muy interesante: http://imaginacionmx.tumblr.com/. ¿Por qué les cuento esto? Bueno, Raquel no lo sabe pero me ha inspirado muchas cosas, como el retomar mis propias letras y terminar la novela que tengo en el tintero desde hace unos cuatro años. Ver cómo se ha movido este año ha sido un gran empuje para mí.

Empecé a dar clases en una escuela de Enfermería. En esta escuela impartí en este semestre Técnicas de Estudio, Redacción y Lectura. Resultó ser todo un reto. No tanto por la materia per se (que a mi parecer son como tres materias mezcladas en una sola), sino por el grupo con un rango de edades entre 15 y 25 años. El grupo puso a prueba no sólo mi capacidad como maestra sino como ser humano. Me recordaron lo importante que es escuchar y cuánto puedes ayudar a alguien con el simple hecho de estar y sonreír. Igualmente, fueron la comprobación de que eso que siempre dije que sería, maestra, es netamente mi vocación. Soy capaz de ponerme de cabeza enfrente de mi grupo con tal de hacerlos entender. La creatividad se me alebresta con tal de no ser tediosa. Y la mayor recompensa para mí ha sido sin duda el cariño de mis chicos. Las sorpresas que me dieron, desde una cartita, la confianza para contarme sus problemas, el prestarme sus libros favoritos, hasta festejarme mi cumpleaños con pastel, gelatina y toda la parafernalia me llenaron de emoción y de ganas para dedicarme a la docencia muchos años más.

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También este año impartí más talleres que nunca. Fue gracias a este sitio que los chicos de Cultura Colectiva dieron conmigo y me ofrecieron su espacio en el CC186 para impartir talleres de Redacción, Pensamiento Creativo y Creación Literaria. Estos talleres también implicaron un reto, puesto que mis talleres estaban diseñados para un estimado de 20 horas mínimo y lo que Cultura Colectiva me pidió fue reducirlos a 12 horas para dar 4 sesiones en un mes. Los talleres me sirvieron para notar mi capacidad de síntesis, para trabajar con grupos de diversos tamaños y para caer en la cuenta del bagaje cultural que me cargo. No me siento la persona más erudita del planeta, por el contrario, algo que me mueve mucho es la curiosidad porque existen muchos temas que me llaman la atención y de los que creo saber nada. Sin embargo, charlar con mis talleristas no sólo me hizo caer en cuenta de lo que sé, sino que arrojó luz sobre nuevos temas por descubrir. Los talleres me recordaron eso que tanto me gusta de la enseñanza: es un proceso de mutuo compartir. Como decía Einstein: “Todos somos ignorantes, el detalle es que ignoramos cosas distintas”. ¡Qué rico se trabaja al poner sobre la mesa diversos conocimientos y compartirlos! Bendito Dios, ya es un hecho que daré otros 4 talleres con Cultura Colectiva y que daré al menos uno con Moviteca. Yei!

Dar talleres me ha dado la oportunidad, también, de ir creando mis propios materiales de estudio, claro, con bibliografía incluida, citas y demás parafernalia académica. Ha sido un ejercicio de orden. Acomodar lo que he leído, seleccionar, pulir… hace poco me dijeron que eso es un trabajal, pero lo he hecho con tanto cariño que ni cuenta me había dado de lo mucho que tuve que invertir (tiempo, neuronas, lecturas) para hacerlos. Incluso me propusieron distribuir mis materiales de estudio y estoy considerando seriamente hacerlo por medio de este mismo sitio en 2014.

A través de mi curiosidad y mi proyecto de titulación, caí en el Diplomado de Estrategias para la Lectura impartido de marzo a diciembre de este año en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM por José Urriola y Aline de la Macorra. ¡Qué sabroso diplomado! Aprendí muchísimo, me surgieron miles de dudas (a mí me gusta más cuando me dejan con dudas y ganas de conocer más que cuando me quedo satisfecha con lo que me hayan dicho) y conocí a personas maravillosas, empezando por mis maestros y siguiendo con mis compañeros. El grupo fue de lo más variado: Brenda, diseñadora industrial y responsable de Moviteca; Carlos, teatrero; Carla y Santiago, ilustradores; Karla, pedagoga; Cecilia, bióloga que se dedica a la edición de libros de texto… Ese grupo se volvió mi oasis de los martes donde entre risas, bromas y el compartir nuestras experiencias aprendí cosas que ni me imaginaba que existían. El diplomado me ayudó no sólo con ideas para mi tesis sino para mis clases y, por supuesto, para la vida. Me abrió un abanico de posibilidades. Me quedo con grandes amistades (que por cierto también me ayudaron a salir avante tras el rompimiento con mi ex a mediados de año) y con una red de conocidos para proyectos futuros.

Justo hoy me tomé un café con José, mi profesor, quien me recalcaba eso: las redes sociales que se entretejen en estos espacios siempre son de valor. Miles de proyectos pueden surgir. Enseñanzas de vida, sin duda alguna. Y eso que él no sabe cuántas veces me ayudó el Diplomado a mantener mi cordura a mediados de este año. Carlos, por ejemplo, me compartió música, películas y palabras que me ayudaron a no caer en la tristeza. Karla me contuvo con sus abrazos. Los mismos José y Aline, cuando llegué en un par de ocasiones descorazonada, ya fuera por problemas con mis alumnos o por mi propio duelo, me apoyaron de tal forma que todo fluyó en paz. La verdad, saber que el diplomado concluyó me tiene un poco triste. Me va a hacer falta esa dosis de estrategias lectoras y amistad de cada martes.

Mi amada Revista Kya! creo que se llevó la peor parte este año pues la dejé de lado. Por fortuna, Héctor Chávez, el subdirector de la revista, siempre ha estado al pie del cañón, tanto para Kya! como para mí. Hemos creado ya un nuevo diseño y un nuevo cronograma para entrarle con ganas al 2014 y sacar un año brillante lleno de sorpresas y promoción al nuevo talento.

Eso sí, escribí bastante: volví a escribir un par de artículos para Kya!, participé casi medio año con Letroactivos  (proyecto al que espero poder regresar este 2014) y escribí dos posts para el @eudoxa. La verdad,me gusta mucho escribir y colaborar en diversos sitios. Aunque a veces implique andar a las carreras y exprimir mis neuronas.

Estoy en la recta final de la licenciatura de Pedagogía y con toda la intención de en cuanto termine mi tesis, aplicar a la Maestría en Lingüística. Estudiar es algo que me llena de emoción y, una vez en este camino, la verdad me cuesta trabajo imaginarme sin estar en algún tipo de estudio formal.

Fue el año de los libros. Desquité todos los libros que no había comprado en años. Tuve mucha suerte: en rifas me los ganaba, diversos profesores y amigos me regalaron varios libros, hallé muy buenas ofertas. Total que este año aumentó mi biblioteca de forma pasmosa y deliciosa. Mis amigos tienen razón, el día que me cambie de casa lo que va a costar más trabajo mover van a ser mis libros. En ese mismo tenor, este año me hicieron mi ex libris, después de tener años de desear uno, Alberto Peralta (autor de El Chilangonario) me hizo favor de diseñar la imagen que ahora estamparé al inicio de cada uno de mis bellos libros.

Ex Libris diseñado por Alberto Peralta

Ex Libris diseñado por Alberto Peralta

 

En la resaca de haber terminado una relación de casi 4 años y medio, reencontré amigos de antaño que se han dedicado a recoger los pedacitos de mi corazón y de mi ánimo y a pegarlos uno por uno para mantenerme en una pieza. Pero más que eso, me han ayudado a reencontrarme. Había muchas cosas que se perdieron en el camino de lo que francamente al final ya era una relación destructiva y tóxica, y en estos seis meses las he ido reencontrando y salvando. Entre cafecitos, cenas, salidas al cine, a comer, a cenar, encontré a amigos tan viejos que ya eran nuevos y entablé amistad con personas que antes eran tangenciales y ahora son entrañables. Retomé hábitos ya olvidados y descubrí que mi capacidad de amar y de confiar no se vieron socavadas por la pérdida, sino por el contrario, reforzadas. Muchas personas, como Mariana Orozco, la mente detrás de Sibariana, me sacudieron de formas impresionante con regaños y detalles que me recordaron que la vida sigue y que valgo mucho como persona. Y es que uno de repente se traga el discurso de que andar sin pareja es malo porque andar solo es terrible cuando, en realidad, uno nunca está solo: está consigo mismo. Y saber estar con uno es necesario y maravilloso. Además, estar en una relación donde ya no eres tú mismo está del nabo. Muchos me lo han dicho “vuelves a ser tú” y me han dicho cosas sobre mi ex que me han dejado pensando mucho. No porque me guste que le echen tierra a alguien (al final, si estuve con alguien tanto tiempo fue porque elegí estar con él) sino porque hay detalles que uno pierde de vista al estar en medio de la relación y que es bueno apuntar para que en el futuro no se sigan patrones malos.

Fue un año de lutos y pérdidas, con una racha de golpe tras golpe terrible. Todos mis cercanos se vieron afectados. 2013 fue un año de rompimientos severos. Pero me recordó que cada final es un nuevo principio. Si bien tuve momentos de mucha tristeza y hay aún momentos en que el ánimo decae, ha sido un año de reencuentro y de renacimiento. Podría quedarme únicamente en lo malo, pero prefiero voltear a ver lo bueno: las grandes bendiciones en mi vida y ante toda la pasión que me mueve.

Al final, el recuento me deja más cosas positivas que negativas. Mucho trabajo, mucho aprendizaje, muchas risas y reencuentros, un chamaco feliz y un recordatorio: son nuestras elecciones, no nuestras circunstancias, las que nos hacen ser quienes somos.

Agradezco a todos los que han sido parte de este turbulento 2013. Confío que 2014 nos dejará muchas más enseñanzas y bendiciones.