Somos seres de costumbres

Publicado 12 enero, 2014 por Vanessa Puga

Doctor Who

Siendo como soy, resulta que me llevo con un grupo de geeks bastante amplio. En las reuniones que he hecho en casa con ellos ha salido incluso la broma de que Dios los hace y yo los junto, porque sin importar dónde me he tropezado con cada uno de los personajes de mi vida, en el momento en que los junto hacen click por tantos referentes en común. Uno de los pocos referentes que mis amigos tenían en común y yo no entendía era Doctor Who la icónica serie inglesa de ciencia ficción.

Pero dos de mis amigos en particular me insistieron mucho ahora en las vacaciones de diciembre que me pusiera a ver la serie. Primero decidí ver otra serie también inglesa aunque más corta de la BBC: Sherlock. Steven Moffat ayuda a escribirla… y es de los escritores principales de la retoma del Doctor en 2005. Como el Sherlock Holmes contemporáneo (interpretado por Benedict Cumberbatch) me cautivó, decidí darle una oportunidad al Señor del Tiempo.

Empecé a verla en la temporada 1 de cuando reinició en Inglaterra, en 2005: la aparición del noveno doctor (Christopher Eccleston) y de Rose Tyle (Billie Piper). La sonrisa del noveno doctor me cautivó y fue agarrándole gusto a la serie. Sólo que el noveno doctor no más me duró una temporada y hace su aparición el décimo (David Tennant). Me acuerdo que le dije al amigo que me llevó a ver esta serie que no acababa de caerme bien el nuevo doctor. Él me dijo que le diera tiempo, que seguro lo amaría.

Justo ayer llegué al punto del nuevo cambio, la llegada del undécimo doctor (Matt Smith, que por cierto todos los whovians acaban de despedir esta Navidad)… y me pasó lo mismo. Ya me había encariñado mucho con el décimo doctor, con el personaje en sí, las bromas, las gesticulaciones. Incluso con el tema de intro a la serie (que tiene un leve cambio entre la segunda y la tercera temporada). ¡Y de nuevo me lo cambian!

Aquí vienen unos cuantos spoilers, así que si no han visto la serie y pretenden verla, recomiendo no seguir leyendo.

El doctor representado por Tennant se me hace un poco más humano que el de Eccleston. Se va notando una bella evolución de ser alguien lleno de rencores y dolores a alguien que puede ser mejor persona (o mejor Señor del Tiempo, tomemos en cuenta que no es humano). Es por eso que tras salvar al mundo por enésima ocasión y quedarse de nuevo sin Rose y de paso sin Donna, el doctor me empezó a decepcionar muchísimo. Decide, por su propio bien, ya no llevar acompañantes con él para no sufrir cada que los tiene que dejar o los pierde. Se vuelve más cínico y al mismo tiempo más encerrado en sí mismo, más reservado. Se empieza a agriar su caracter. Incluso llega a tratar mal a las personas que le importan, como el abuelo de Donna, uno de los personajes que más Fe tienen en el doctor y que sería capaz no sólo de seguirlo al fin del mundo sino de sacrificarse gustoso por él. El doctor, en su desesperación, en su no querer morir, le grita, lo regaña y en el momento final… hace algo que no me acaba de cuajar: nada más va a observar a todos sus acompañantes, a todos los que lo ayudaron a salvar al mundo pero ni siquiera se despide de ellos. Deja que lo vean y desaparece antes de que ninguno se pueda acercar a él. Está tan solo y no deja que se acerquen a él… y cuando finalmente se regenera en el undécimo doctor, su línea final es “No me quiero ir”. ¡Me frustró tanto!

No porque mostrara debilidad o miedo a la muerte. No me vayan a malentender. Me frustró el que se volvió muy arisco y a pesar de que le pronosticaron su muerte, no hizo nada para volver a ser esa persona que era con Rose o con Martha, o incluso con Donna. Acaba tomando decisiones salvajes, decisiones que cuestan vidas. Hubo momentos en los que me pregunté si no había enloquecido.  Y que se fuera con un “No me quiero ir”, que el arrepentimiento, remordimiento, lo que sea, le cayera justo a tres segundos de cambiar cuando tuvo la profecía desde antes… me frustró mucho, mucho.

¡Y luego resulta que tengo a otro doctor y que inicia con un tema diferente! Me cayó mal, mal, mal, mal. Sobre todo el cambio en el intro, jaja. Y es que somos seres de costumbres: no nos gusta tanto lo nuevo. Incluso a mí, que me gusta descubrir cosas, aprendemos a querer lo conocido y cuando nos lo cambian hay cierta reticencia. Matt Smith, el undécimo doctor, no me ha hecho nada, no tendría por qué caerme mal. El cambio del intro de la serie no debería afectar (tanto) si quiero o no seguir viendo la serie. Está bien: soy una persona musical (cuando de plano me declaré fan fue cuando me enamoré del tema Doomsday) pero aún así no es tan radical el cambio.

Seguiré viendo la serie, porque ya me piqué y porque soy obsesiva. Y porque los cambios son buenos. La vida es constante cambio y movimiento, no importa qué tan de costumbres seamos. Lo conocido nos da alguna calma, pero quedarnos siempre en lo conocido mantiene a raya todo un mundo por conocer. A ver qué tal me acaba cayendo Matt Smith (y a ver si no me quejo cuando llegue al cambio con Peter Capaldi porque me quitan lo que ya conozco).

De mientras, les dejo una interpretación que me gustó mucho del tema que por ahora es mi favorito del soundtrack de esta serie:

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